Estudios sanitarios sobre radio frecuencias

Los estudios sobre la exposición a corto plazo a la energía de radio frecuencias (RF) han demostrado muy pocas evidencias sobre los niveles utilizados en las transmisiones celulares y la posibilidad de que pudieran desarrollar cáncer. Incluso a niveles sustancialmente altos, solo algunas pruebas de laboratorio han publicado una posible correlación entre el cáncer y los niveles de seguridad de las RF en pruebas a animales, pero dichas pruebas han fracasado en sus intentos de confirmación. Algunos de estos estudios han mostrado un "grupo" de casos con cáncer cercanos a las áreas con torres celulares. Los críticos han determinado que estos casos son unos de los muchos tipos de cáncer y es altamente improbable que compartan una causa común. Es más, con la gran expansión del número de torres celulares en uso, las estadísticas sugieren que encontrar tales grupos por casualidad es inevitable.

Base de datos de torres celulares

Muchos expertos, incluida la Sociedad Americana contra el Cáncer, afirman que hay una pequeña razón teórica para creer que la exposición a las RF puede conllevar cáncer y efectos similares no térmicos. La duda es que como los teléfonos celulares son relativamente una nueva tecnología, no se ha desarrollado todavía el tiempo suficiente para que unos estudios a largo plazo obtengan unos resultados viables. Varias organizaciones han optado por tomas una actitud cautelosa con respecto a la seguridad de las RF hasta que se determinen conclusivamente los resultados de los estudios a largo plazo. La Asociación Internacional de Bomberos (IAFF) adoptó una resolución para oponerse a la instalación de estaciones base para antenas en cualquiera de sus cuarteles en 1994, citando varios estudios que demostraban posibles riesgos para la salud debido a la exposición de las RF. Sin embargo, muchos de estos estudios fueron dirigidos a niveles mucho más altos que los utilizados en transmisiones celulares, o centrados en teléfonos inalámbricos o móviles, no en estaciones base celulares.

Siguiendo recientes movimientos en varios países para promulgar recomendaciones sobre la seguridad frente a las RF por el uso excesivo de los teléfonos por menores, muchos de ellos también ha n comenzando a luchar contra la construcción de estaciones base encima de las escuelas. A menudo, sus razones se centran en los riesgos potenciales del uso de los celulares más que los relacionados con las estaciones base en sí. Es importante recordar que muchas de las dudas sobre el uso de los teléfonos móviles procede de su irradiación de RF a una parte determinada de la cabeza. Mientras que las estaciones base radian su energía hacia el exterior, no hay tal punto claro de exposición. Algunos observadores han notado que las antenas de telecomunicaciones (que operan a niveles mucho más altos que las torres celulares) no han demostrado ningún riesgo para la salud a largo plazo, a pesar de estar funcionando perfectamente más de 50 años.

Los estudios sobre la energía de RF llevan realizándose desde hace décadas. Los resultados de muchos de los informes al principio afectaron las pautas que finalmente la FCC adoptó, así como otras agencias gubernamentales en otros países. Los estudios relacionados con las estaciones base de torres celulares, sin embargo, han sido infrecuentes, mayormente debido a la dificultad en determinar con exactitud los niveles individuales de exposición a la RF.

Un cuestionario citado comúnmente desde el año 2003 sufría el mismo problema. Los participantes eran voluntarios después de ser notificados del sondeo a través de la prensa, radio y páginas web. Las preguntas incluían edad, género, síntomas y la distancia estimada del participante de las estaciones base. Aquellos que vivían a más de 300 metros de distancia fueron considerados como un grupo de referencia.

Se señalaron múltiples síntomas hasta una distancia de 200 metros, incluyendo náuseas, irritabilidad y dolores de cabeza, llevado a los autores a aconsejar que "las estaciones base no deberían estar asentadas a menos de 300 metros de las poblaciones". Sin embargo, muchos observadores notaron una fuerte inclinación de los participantes, ya que aquellos que respondieron a los anuncios del sondeo estaban probablemente ya preocupados sobre el impacto de las estaciones base con respecto a la seguridad RF. Es más, el cuestionario intentaba vincular la distancia desde las torres con exposición. Según el Journal of Exposure Analysis and Environmental Epidemiology, "sería inadecuado conducir investigaciones epidemiológicas basadas en la proximidad a las estaciones base de teléfonos móviles ya que esta medida de exposición es un pobre sustituto para una exposición individual de ondas de radio."

Para tratar específicamente este problema, algunos estudios intentaron simular la exposición de una estación base en un laboratorio. Uno de estos estudios realizados en 2006 sugirió un total de 117 problemas sanitarios (33 que se identificaron como sensibles a la radiación de RF y 84 que no lo fueron). Las sesiones doble-ciegas fueron llevabas a cabo en intervalos de una semana, y realizadas a la misma hora en cada sesión.

El estudio no encontró correlación para la seguridad de las RF entre el bienestar y percibió mayor fortaleza con el nivel real de exposición. En general, los sujetos sensibles indicaron más problemas de salud y percibieron un campo más alto de fortaleza en todas las condiciones. A 10V/m, la velocidad de rendimiento por una de cada seis tareas fue más lenta para los sujetos sensibles, mientras que la exactitud se vio afectada en una tarea por separado para un grupo no sensible. Sin embargo, ambos efectos desaparecieron después de múltiples puntos de ajuste, lo que sugería que los efectos fueron debidos al azar.

Otros muchos estudios citados normalmente se han centrado en los teléfonos móviles en sí. Mientras que los resultados han sido inconclusos y heterogéneos, su significancia sobre los riesgos de las estaciones base es limitado, ya que los teléfonos móviles producen una radiación mucho más objetiva, afectando a una parte específica del cuerpo directamente en un ámbito más cercano. A pesar de estas diferencias, estos estudios son realizados a menudo como ejemplos de investigación demostrando posibles peligros procedentes de las torres celulares. Para crear más confusión sobre el tema han surgido dudas que se centran en las líneas eléctricas y los campos magnéticos que crean. Aunque algunos estudios han sugerido tasas en aumento de la leucemia infantil cerca de las líneas eléctricas, los Campos Electromagnéticos (o EMF) que producen trabajan fundamentalmente en diferentes modos que la energía RF al emitir desde sus fuentes como las estaciones base, ya que no producen radiación no ionizada y no continúan existiendo una vez que la energía ha cesado.

Un ejemplo de la frecuente combinación de estas diferentes fuentes de radiación ha sido revelado en el reciente Informe de Biolnitiative, llevado a cabo por el BioInitiative Working Group, un grupo de científicos, investigadores y profesionales de la salud pública. Concluyó que ha habido errores en los ejemplos llevados a cabo, una mala interpretación de los datos y que gran parte de la información fundamentada por muchos de estos estudios era imperfecta, mientras que simultáneamente, señalan que otros estudios habían trazado posibles vínculos con los riesgos de la salud no-térmicos.

El informe no traza una clara delineación entre la energía EMF y RF, uniendo secciones que se dan en una y en otra sin dejar clara referencia a sus diferencias, y sugiriendo hallazgos relacionados con una que son importantes para la otra. Varias organizaciones (incluidas aquellas operan por encargo de varios gobiernos) respondieron al informe y determinaron que tampoco se introducían nuevas pruebas ni estaba apoyado con ciencia demostrable. Estas respuestas están recopiladas en el Viewpoint del Foro de Fabricantes de Móviles. Este foro también notó que desde que se publicó el informe a últimos de 2007, no ha conllevado la revisión de ninguna de las pautas de seguridad establecidas y utilizadas por varias naciones.

El consenso actual de la comunidad científica es que los estudios a corto plazo han encontrado pocas evidencias para sugerir posibles peligros en la salud humana procedentes de las estaciones base celulares. Sin embargo, para riesgos como el cáncer, estudios significativos a largo plazo (alrededor de 10 años o más) deben llevarse a cabo antes de realizar conclusiones definitivas con respecto a la seguridad de las RF. Sea como fuere, es importante entender las diferencias entre varias fuentes de radiación y los hallazgos relacionados con ellas. Los riesgos asociados con los teléfonos móviles no se extienden necesariamente a las estaciones base, y los riesgos procedentes de las EMF son irrelevantes por completo.

Con el propósito de la exposición a corto plazo, la comunidad científica mantiene un consenso sobre que la energía RF emitida por las estaciones base es segura siempre que siga las pautas establecidas por las entidades reglamentadas como la FCC.

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